Me quiero divorciar en España pero me casé en otro país
Qué debes tener en cuenta si te casaste en el extranjero y quieres tramitar el divorcio en España.

Una duda bastante habitual es esta: me quiero divorciar en España, pero me casé en otro país. ¿Puedo hacerlo aquí?
El hecho de haberse casado en el extranjero no impide por sí solo que el divorcio pueda tramitarse en España.
Lo importante será analizar las circunstancias concretas del matrimonio: dónde viven actualmente los cónyuges, dónde viven los hijos si los hay, qué documentación existe y qué relación tiene la pareja con España.
Por eso, cuando hablamos de un divorcio internacional, lo primero no es fijarse únicamente en el país donde se celebró la boda.
Hay que estudiar el caso completo.
¿Puedo divorciarme en España si me casé en otro país?
Puede ser posible.
Que una pareja se haya casado, por ejemplo, en Reino Unido, Francia, Marruecos, Colombia, Argentina o cualquier otro país no significa necesariamente que tenga que divorciarse allí.
En un divorcio internacional hay que determinar primero si los tribunales españoles pueden conocer del procedimiento.
Para ello pueden ser relevantes cuestiones como:
- dónde viven actualmente los cónyuges;
- dónde han tenido su residencia habitual;
- dónde vive el otro cónyuge;
- si existen hijos menores;
- dónde viven esos hijos;
- la nacionalidad de los cónyuges;
- las circunstancias concretas del matrimonio.
Por tanto, la pregunta correcta no es solamente:
“¿Dónde me casé?”
Sino:
“¿Puedo tramitar mi divorcio en España teniendo en cuenta mi situación actual?”
¿Tengo que registrar primero mi matrimonio en España?
Esta es otra de las dudas que aparecen con frecuencia.
Cuando el matrimonio se ha celebrado en el extranjero, habrá que comprobar qué documentación acredita ese matrimonio y en qué situación se encuentra.
No todos los casos son iguales.
Antes de iniciar el procedimiento conviene revisar si el matrimonio consta inscrito en España, qué certificado matrimonial existe y si la documentación extranjera puede utilizarse directamente o necesita algún trámite adicional.
Por eso no recomendamos empezar el divorcio solicitando documentos al azar.
Primero revisamos la situación y después determinamos exactamente qué documentación será necesaria.
¿Qué documentos puedo necesitar?
La documentación dependerá del caso, pero habitualmente habrá que poder acreditar tanto la existencia del matrimonio como la identidad y situación de los cónyuges.
Entre los documentos que pueden resultar necesarios se encuentran:
- certificado de matrimonio;
- documentos de identidad o pasaportes;
- documentación relativa al domicilio o residencia;
- certificados de nacimiento de los hijos, si los hay;
- documentación económica si deben regularse pensiones o cuestiones patrimoniales;
- documentación relativa a bienes comunes;
- documentos extranjeros relacionados con el matrimonio.
Cuando un documento ha sido expedido en otro país, puede ser necesario comprobar si debe ser traducido o cumplir determinados requisitos antes de utilizarse en España.
La documentación concreta siempre dependerá del país de origen y de las circunstancias del procedimiento.
Divorcio de mutuo acuerdo o divorcio contencioso
Igual que ocurre en otros divorcios, un procedimiento internacional puede plantearse de mutuo acuerdo o existir desacuerdo entre los cónyuges.
Divorcio de mutuo acuerdo
Si ambas partes están de acuerdo en divorciarse y también pueden pactar las consecuencias de la ruptura, el procedimiento suele resultar más sencillo.
En el acuerdo deberán abordarse las cuestiones que correspondan según las circunstancias de la familia.
Por ejemplo:
- hijos;
- custodia;
- régimen de visitas;
- pensión de alimentos;
- uso de la vivienda;
- cuestiones económicas;
- reparto o situación de determinados bienes.
No todos estos puntos estarán presentes en todos los divorcios.
Dependerá de cada matrimonio.
Divorcio contencioso
Si uno de los cónyuges no está de acuerdo con las medidas propuestas o existe conflicto sobre hijos, vivienda, pensiones o patrimonio, el procedimiento puede convertirse en contencioso.
Aquí cobra todavía más importancia determinar correctamente qué tribunales son competentes y qué normas deben aplicarse.
Cuando uno de los cónyuges vive en otro país, además pueden aparecer dificultades adicionales relacionadas con las comunicaciones y la documentación.
¿Qué pasa si mi pareja vive en otro país?
Que el otro cónyuge viva fuera de España no significa automáticamente que sea imposible divorciarse aquí.
Pero sí puede hacer que el procedimiento sea más complejo.
Será necesario conocer exactamente dónde reside la otra persona y analizar cómo debe desarrollarse el procedimiento.
Este punto es especialmente importante cuando el otro cónyuge:
- vive permanentemente en otro país;
- no quiere colaborar;
- no responde;
- no existe acuerdo sobre el divorcio;
- existen hijos viviendo fuera de España.
En estos casos es importante preparar correctamente el procedimiento desde el principio.
¿Qué ocurre si tenemos hijos?
Cuando existen hijos, el divorcio deja de ser únicamente una cuestión entre dos adultos.
Habrá que regular las medidas que les afecten.
Entre otras cuestiones pueden aparecer:
- guarda y custodia;
- régimen de visitas;
- pensión de alimentos;
- lugar de residencia;
- decisiones importantes sobre los menores.
En los divorcios internacionales hay además una pregunta especialmente importante:
¿Dónde viven habitualmente los hijos?
No conviene trasladar automáticamente las reglas de un divorcio puramente español a una familia que vive entre distintos países.
Cada situación debe estudiarse de forma individual.
¿Y qué pasa con los bienes?
El divorcio y la situación económica del matrimonio son cuestiones estrechamente relacionadas, pero no siempre pueden resolverse con una respuesta genérica.
Puede haber:
- viviendas en España;
- propiedades en otro país;
- cuentas bancarias;
- hipotecas;
- negocios;
- bienes adquiridos antes del matrimonio;
- bienes adquiridos durante el matrimonio.
También habrá que comprobar qué régimen económico afecta al matrimonio y cómo deben tratarse los bienes en el caso concreto.
Por eso, si existen propiedades o patrimonio en varios países, es importante identificarlos antes de cerrar cualquier acuerdo.
Separación y divorcio no son lo mismo
Aunque muchas veces se utilizan como si fueran sinónimos, separarse y divorciarse no es exactamente lo mismo.
La diferencia principal es sencilla:
Con la separación, cesa la convivencia matrimonial, pero el vínculo matrimonial no desaparece.
Con el divorcio, el vínculo matrimonial termina.
Esto significa que una persona divorciada puede volver a casarse, mientras que una persona únicamente separada sigue estando casada.
Actualmente no es necesario separarse primero para poder solicitar posteriormente el divorcio.
Si la decisión es poner fin definitivamente al matrimonio, puede plantearse directamente el divorcio.
¿Qué errores conviene evitar?
En divorcios internacionales vemos especialmente importante evitar varias suposiciones.
Pensar que hay que divorciarse obligatoriamente en el país donde se celebró la boda
El país en el que se celebró el matrimonio es relevante, pero no es el único factor que debe estudiarse.
Preparar documentos sin saber si servirán en España
Un certificado extranjero puede necesitar determinados requisitos antes de poder utilizarse.
Es mejor saber primero qué se necesita.
No informar de que existen bienes en otros países
Si existen viviendas, cuentas u otros bienes fuera de España, conviene ponerlo sobre la mesa desde el principio.
No explicar dónde viven realmente los hijos
En un divorcio internacional este dato puede ser especialmente importante.
Firmar acuerdos sin valorar sus consecuencias
Que ambos cónyuges quieran divorciarse rápido no significa que convenga aceptar cualquier acuerdo.
Hay que revisar bien cuestiones como hijos, vivienda, pensiones y patrimonio antes de firmar.
¿Qué debería hacer si me casé fuera y ahora quiero divorciarme en España?
El primer paso es reunir la información básica del matrimonio.
Antes de iniciar el procedimiento conviene tener claro:
- en qué país se celebró el matrimonio;
- dónde vive actualmente cada cónyuge;
- desde cuándo viven allí;
- si existen hijos y dónde viven;
- qué documentación matrimonial existe;
- si existen propiedades o bienes en España o en otros países;
- si ambos cónyuges están de acuerdo en divorciarse.
Con estos datos se puede analizar mucho mejor cómo debe plantearse el procedimiento.
Conclusión
Haberse casado en otro país no significa necesariamente que tengas que divorciarte allí.
En determinados casos el divorcio puede tramitarse en España, pero antes hay que comprobar si los tribunales españoles pueden intervenir y qué documentación será necesaria.
Si además existen hijos, propiedades en distintos países o uno de los cónyuges vive en el extranjero, el procedimiento requiere todavía más atención.
Lo importante es no empezar el divorcio basándose únicamente en el lugar donde se celebró la boda.
En un divorcio internacional hay que estudiar la situación completa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo divorciarme en España si me casé en el extranjero?
Puede ser posible. Hay que analizar las circunstancias del matrimonio y determinar si el procedimiento puede tramitarse ante los tribunales españoles.
¿Importa el país donde me casé?
Sí puede ser relevante, pero no es el único dato que debe tenerse en cuenta.
¿Necesito el certificado de matrimonio extranjero?
Normalmente será necesario acreditar la existencia del matrimonio. Habrá que comprobar qué documento concreto debe presentarse y qué requisitos debe cumplir.
¿Puedo divorciarme si mi marido o mi mujer vive fuera de España?
Puede ser posible, aunque vivir en países diferentes puede añadir complejidad al procedimiento.
¿Qué pasa si tenemos hijos?
Habrá que regular las medidas relacionadas con ellos y tener especialmente en cuenta dónde viven habitualmente.
¿Es mejor un divorcio de mutuo acuerdo?
Si ambos cónyuges consiguen alcanzar un acuerdo sobre las cuestiones necesarias, el procedimiento puede resultar más sencillo que un divorcio contencioso.
Nota: Este artículo tiene carácter informativo. Los divorcios internacionales pueden variar considerablemente según el país, la residencia de los cónyuges, la existencia de hijos y otras circunstancias del matrimonio.



